Como pescar con algunos cebos naturales y vivos.
Aunque aparentemente para pescar a cebo natural solo hace falta una caña y un bote con “bichos” la cosa se puede complicar si queremos tener éxito. 
Hay una delicada línea entre pescar y pasar el tiempo en el río.
 No solo es importante tener conocimientos técnicos sobre el equipo si no que hay que saber como emplearlo. No es lo mismo pescar en un río de montaña que en uno medio o bajo, no es lo mismo pescar en un arroyo que en un gran río o en un embalse. Cada uno se pesca de diferente forma
y con técnicas distintas. No es lo mismo pescar con un cebo que con otro, todos tienen un comportamiento diferente de vida y por lo tanto de alimento, hay que saber como proponérselo.
El pescador de cebo tiene que saber que no todas las truchas u otras especies se alimentan de la misma manera, variando su comportamiento según río, caudal y tiempo. Debe de conocer los diferentes estadios de los insectos acuáticos que la trucha toma como alimento, durante que períodos del día y de la temporada. Aquí hay muchas variables y él debe de conocerlas para proponer el cebo con mayor efectividad. Ese conocimiento debe de ampliarse a todos los cebos a manejar.  Debe de conocer también algo de la flora; Espadaña, Esparganio, Carrizo, Lirio de agua, Junco, Juncia, Nenúfar amarillo, la Lenteja de agua o el Polígono anfibio son algunos de los tipos de vegetación que podemos encontrar por el río componiendo la flora acuática y cuando se convierten en fitoplancton forman parte de la cadena alimentaría de los ecosistemas acuáticos. Sin olvidar los herbazales y todas las familias de plantas autóctonas que pueblan y protegen las riberas.
Las variables meteorológicas en la zona de pesca influyen considerablemente, su conocimiento nos ayudará a elegir el mejor momento para tener éxito en las capturas. También el conocimiento del lugar es inevitable para ello.
Recuerda; no te pongas en el campo de visión de la trucha, camina en sentido contrario al de la corriente, es decir, río arriba…fuera del cauce y que tu sombra no se proyecte en el río.  La pesca de la trucha a cebo es un trance que ningún pescador debería evitar. Le va a exigir una técnica refinada, una ansiedad controlada a la hora de clavar, una concentración y una atención extrema. Todo ello le hechizará en un mundo libre y natural.
 Pesca con Gusarapin.
Se puede pescar con el plomo por debajo del anzuelo o por encima, hay que plomar adecuadamente según lo demande la fuerza de la corriente. Si lo haces con el plomo por debajo pondrás un codal de unos 15 cm a 30 de el y si lo pescas por encima pondrás el anzuelo a 25 cm  más menos del plomo. Caña de 5 m. mínimo, acción media, anillada, carrete sencillo, tanza 18, anzuelo del 13. Enfilarlo también es muy particular lo puedes insertar por detrás y sacarle el anzuelo por la cabeza o la revés y tapar la paleta con la cabeza, lo importante es que la presentación sea correcta., sin son pequeños se enfilan dos. Hay que proponérselo en las corrientes, entradas y salidas de pozos y en cualquier zona de cambio de corriente por obstáculos u otras circunstancias. Hay que llevarlo por el fondo y con la tensión necesaria para cuando toma el gusarapin clavarla, al llevar la tanza sujeta con los dedos notaras un toque e instintivamente das un pequeño tirón seco y te aseguro que la mayoría viene por el morrin, puede haber accidentes, pues claro, como en todas las modalidades. Los mejores resultados los suele dar a media mañana pero pesca regularmente durante todo el día, si me tuviera que quedar con un solo cebo este sería el elegido sin duda alguna.
 Pesca a gusarapa.
La gusarapa la pesco con el plomo por encima del cebo, unos 25 cm, la enfilo por el culo sacando la punta del anzuelo entre el primer y segundo par de patas, si lo haces con cuidado quedará viva, debe de quedar viva. Caña igual que la de gusarapin. Anzuelo del 10 para que vista bien. Elijo gusarapas medianas o pequeñas. La proyección en el río similar a la del gusarapin, plomar adecuadamente y rasear, aunque la comen a veces volandera, la buscan más por el fondo, a mi entender no la ataca con la misma rapidez que el gusarapin, sino que en un principio la para y luego marcha con ella y es en ese instante cuando toca clavar, es esa la sensación que me trasmite al dedo y en la practica el resultado es, OK, por el labio.
No sería la primera vez que pesco dos truchas con la misma gusarapa, indicador fiel de una muy buena clavada, ni tiempo para chuparla, eso siempre satisface. Si tiras cuando la para se va. Pero no desesperes que no ira lejos y maña será otro día.
 Pesca con Lombriz.
Lombriz de tierra; lombriga, minhoca, lambrija, meluca, moruca, meruca, miñoca y seguro hay más. Yo siempre uso la común, las del huerto de siempre, esta que es medio rosada y tiene el clitelo bien marcado. Las mantengo en musgo en un bote con agujeros en la tapa, así aguantan un tiempo, y adquieren una presencia rosada y limpia. Caña igual que la de la gusarapa. Anzuelo del dos o tres, según marca, por que lo indica la normativa, mejor era con un cinco por que ponías una lombriz mediana. La enfilo por el culo sacando toda la punta del anzuelo por la parte delantera, dejando toda la curvatura del anzuelo a la vista y tampando completamente la paleta. Seguimos con los plomos por arriba y rastreando el fondo, le propongo la lombriz cuando el río baja entoldado o incluso embarrado, si es al amanecer, con cualquier agua, te puede sorprender, por las orillitas, corrientes algo calmadas, remolinos y finales de raseras, y top secret…sobre todo en las desembocaduras de los “regatos”, la para, la masculla y se la traga, esto lo notas en el pulso, si le das el tirón cuando la para se te va y si esperas demasiado la escupe o se la traga y hay que clavarla justo en el segundo ritmo no es cuestión de suerte si no de tiento y concentración.

Pesca con maraballo.

El alma del pescador puede llenarse de gozo si al levantar una piedra, allí donde la corriente remansa pero el agua tiene todavía aireación abundante, aparece esa larva de tricóptero camuflada en una construcción de diminutas piedras, esto sin duda es el indicador de la salud del río y que la actuación contaminante todavía es tolerable. Anzuelo del 13, caña igual que la de lombriz. El maraballo al igual que la gusarapa y el gusarapin tiene tres pares de patas, aunque este las tiene muy juntas y próximas a la cabeza y carece de rabitos. Lo enfilo por el culo y le saco el anzuelo entre las dos patas delanteras, zona más resistente, si se destripa y pierde el color amarillento lo descarto, pongo otro, son gratis me los regala el río.
Se lo propongo a la trucha al comienzo de los pozos, en remolinos y entre aguas más menos suavizadas por rocas y obstáculos. También lo pesco con el plomo por encima y por los fondos. La clavada como con gusarapa, quizá un poco antes, es difícil de explicar pero yo noto cuando la tengo que clavar….lo toma y…en un instante hay que clavar. Es un cebo que no utilizo hasta finales de mayo o junio. Se usa con corcho en pantanos con muy buenos resultados.
 Pesca a Saltamontes
El saltamontes, saltón, saltapraos, saltipajo…como les queramos llamar, son insectos alados de la familia de los ortópteros.
Lo pesco sin plomo, a flote, con caña larga…6 m, con una tanza de un metro treinta y luego un terminal más fino de unos 30 cm., ten presente que esto lo podrás alargar o disminuir según río y forma de pescar, hay que enfilarlo que quede vivo, uso un anzuelo fino del 10, se lo paso por detrás de la cabeza, atravesando con cuidado el tórax y lo saco entre las alas quedando el abdomen libre y liberados los tres pares de patas, esto es importante puesto que sus movimientos serán los que inciten a la picada, buena presentación y colocación para que luego trasmita un perfecto movimiento. Si ves una cebada se lo pones como un metro y medio metro por delante con una caída más menos aparatosa para llamar su atención, luego el saltón intentará salir del agua con el impulso de sus potentes patas traseras y ese movimiento atraerá a la trucha, si el saltón se para es uno el que lo tiene que hacer bailar, hay que mantener en movimiento el saltón.
La caña larga te permite pescar por encima de las salgueras y en ríos enmarañados, si no ves cebada lo precipitas con violencia semejando su caída al agua. No todos los saltones dan el mismo resultado, es tarea del pescador seleccionar el cebo más adecuado, yo siempre uso el morrón claro y de tamaño mediano, hay más de 10.000 clases, pero por las riberas, que son los que suelen comer, hay tres o cuatro, en cuanto te pones a cogerlos enseguida los diferencias. Cógelos por la zona que vayas a pecar. La pesca de la trucha a saltón requiere mucha observación del río para proponérselo donde y cuando proceda. Si queremos tener buenos resultados…tendremos que tener cautela en la aproximación y nada de meterse al río. La siesta, para mi, es la mejor hora, sobre todo si hace bochorno y corre un poco de viento. Julio y agosto la mejor época. Las zonas de sombra dan buenos resultados. La clavada en cuanto lo ataca, si no se va. El análisis de las picadas y sus reacciones nos enseñará como proceder en cada momento. Una vez clavada toca recoger caña para su aproximación. No existe el cebo perfecto pero este hay momentos que les resulta “irresistible”.
Pesca con grillo.
El grillo común, es el que encontramos habitualmente en el campo, negro y con una cabeza prominente. Los grillos son primos de los saltamontes. (Ortópteros). Las hembras y los machos tienen unas diferencias notables, sin embargo no vamos entrar en esos detalles, a parte que todos los conocemos, para la trucha no hay diferencias puesto que ellas los ven por abajo y por ahí a penas las hay, particularmente prefiero las hembras un poco más pequeñas y más incitantes…creo. Para enfilarlo hay que introducirle un anzuelo del 10 por detrás de la nuca y sacarlo por el lomo, de esa manera nos garantizamos que el grillo no muera aumentando las posibilidades de pesca. Lo pesco sin plomo, a flote, con caña larga…6 m, con una tanza de un metro treinta y luego un terminal más fino de unos 90 cm., todo esto es más menos dependiendo del pescador y del río. Si queremos tener buenos resultados tendremos que tener cautela en la aproximación y nada de meterse al río. Su pesca es similar a la del saltón siempre de tarde y con calor, posarlo y dejarlo que navegue por la orillitas, entre sol y sombra, deslizándose suave por debajo de las salgueras que casi tocan el agua, justo donde el río se hace más lento y hondo, la ciencia de la experiencia te hace sentir la presencia de esa trucha al acecho del cebo vivo al tiempo que tu mano hace vibrar la caña en el justo momento que lo ataca.
Pesca con Sanguijuelas
Hirudinea, de la clase de los anélidos, la conocemos mejor por sanguijuela. Físicamente se les identifica con un cuerpo más bien cilíndrico y flexible, con aros que asemejan segmentos, tienen dos succionadores, uno en cada extremo de su cuerpo, por medio de las cuales se adosan a diferentes superficies. Usan el succionador que se encuentra en el extremo de la cabeza para alimentarse de sangre y jugos, así como de ninfas y cualquier bichito que se ponga a su alcance, pueden ingerir lombrices enteras más largas que su cuerpo. Con regulares y rítmicos movimientos se mueven por los fondos rastreando y a veces nadando que es cuando más llaman la atención de sus depredadores, los peces, que gustan mucho de su sabor y buen alimento. Se pesca igual que con lombriz, por las orillitas, corrientes suaves, remolinos, finales de raseras y pozones sobre todo. Plomo por encima o por debajo indiferentemente y unos treinta cm. de distancia. Las escojo que no sean muy grandes, sobre tres centímetros. Las enfilo por cualquiera de las dos ventosas hasta tapar la paleta, la estiro y saco el arponcillo por la ventosa contraria dejándolo a la vista, en un principio se encogerá para luego estirarse y presentar un cebo atractivo. Donde mejor resultado dan es en los pantanos. En el Bernesga, eran muy efectivas y lo siguen siendo con las truchas grandes y con el río alto. Es un buen cebo de fondo para todos los peces, especialmente para la carpa. En los pantanos pongo el plomo por debajo y dos codales, el primero a cuarenta centímetros y el otro a treinta, tirar a fondo, tensar y esperar que el puntal nos avise de una gran picada…suerte y buena pesca.
Cada maestrillo….
A lo largo de este artículo he ido explicando diferentes formas y conceptos de pescar a cebo. He puesto mi experiencia a servicio de los que se inician o tienen interés por saber como va esto de la pesca a cebo natural, siempre explicado desde un punto muy personal que no tiene por que ser tomado como postulado si no como orientación y con la única pretensión de compartir ideas, estilos y mañas. Aplicó ideas personales desde una perspectiva experimental que cada uno descubre y maneja según su criterio y habilidad. En la pesca hay que ser creativo y ensayar nuevas posibilidades descubriendo pequeños trucos que te solventarán determinadas situaciones.
Esta es mi táctica, simplificada, de pescar a cebo que no tiene por que ser la mejor ni la más ortodoxa, cada maestrillo tiene su librillo, su ingenio y tiento. Cada uno puede descubrir su sistema pero la base de la pesca a cebo es; cebo bien enfilado y por el fondo, tanza tensa y ágil clavada. No es conveniente entretenerse mucho en el mismo sitio, río, río alante, panorama nuevo, más posibilidades. No me hagáis mucho caso o si, bueno vosotros veréis, pero la trucha, no obstante, picará a quien quiera y cuando quiera. Nadie tiene todas las claves pero es que amigos esto es pesca…imprevisible.
Algo siempre se nos escapa que no sabemos explicar.
Recuerda siempre que pescar a cebo es hacer deporte y que la pesca significa muchas otras cosas a parte de la difícil y complicada tarea de capturar peces. Es ir al río a gozar y de paso a pescar, es apasionarse con el ruido permanente de sus aguas y aprender de sus silencios y murmullo, disfrutarle y al mismo tiempo respetarle para que mañana sea igual que hoy.
Nunca desesperes cuando una trucha se libere, hay que saber perder, sonríe ante su bravía.
Nota.- Para pescar con cebos naturales ver normativa anual de cada provincia.